| Libro | Capítulo | Versículo | Texto |
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| 22 | 36 | Me diste asimismo el escudo de tu salvación, Y tu benignidad me ha engrandecido. |
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| 22 | 42 | Clamaron, y no hubo quien los salvase; Aun a Jehová, mas no les oyó. |
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| 22 | 47 | Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y engrandecido sea el Dios de mi salvación. |
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| 22 | 51 | El salva gloriosamente a su rey, Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre. |
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| 23 | 5 | No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo. |
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| 19 | 3 | Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. |
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| 20 | 31 | Entonces sus siervos le dijeron: He aquí, hemos oído de los reyes de la casa de Israel, que son reyes clementes; pongamos, pues, ahora cilicio en nuestros lomos, y sogas en nuestros cuellos, y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida. |
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| 5 | 1 | Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. |
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| 6 | 26 | Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó, y dijo: Salva, rey señor mío. |
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| 6 | 27 | Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te puedo salvar yo? ¿Del granero, o del lagar? |
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